Para Orar...

INSTRUCCIONES: Sigue cada uno de los pasos sin brincarte nada, dedícale el tiempo suficiente a cada uno y deja que el Dios de la vida se te revele…

 

PREPARACIÓN DEL CORAZÓN: Cierra los ojos, busca una posición cómoda, haz varias respiraciones profundas y trae a la mente alguna frase con la que te identifiques, la cual repetirás mentalmente a la par que inhalas, dicha frase puede ser: “soy salud” o “soy armonía”. Este ejercicio lo repetirás hasta que consideres que estás completamente relajado. Pídele a Dios “eso” que sólo Él puede darte y ofrécele esta jornada de oración

 

LECTURA DEL EVANGELIO

Evangelio según San Marcos 12, 41-44

Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del Templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades. Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Éstos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento

 

EXPLICACIÓN: Jesús es observador y crítico, en sus recorridos por el pueblo ha de haberse topado con esta buena mujer quien le ha impactado por su congruencia de vida, tal vez ella le ha demostrado en más de una ocasión su coherencia, por eso no le sorprende encontrarla en el Templo y cumplir con la ley. Jesús la pone de ejemplo a sus discípulos no sólo por su coherencia de vida sino como ejemplo de alguien que sabe interpretar adecuadamente la ley (jamás por encima de la persona humana)

 

MEDITACIÓN: ¿Cómo es mi ofrenda a Dios?, ¿Le doy todo lo que tengo y lo que soy?, ¿Acudo a los Sacramentos sólo por cumplir con el precepto?, ¿qué necesito pedir a Jesús para poder vivir la ley y ofrecer lo que tengo y lo que soy?

 

COLOQUIO: Platico con Jesús y con María como si lo hiciera con mis grandes amigos y les platico lo que descubrí en este ejercicio de oración. Les pido consejos que me ayuden a vivir mejor mi relación con Jesús y termino mi oración dando gracias con la oración del Padre Nuestro o el Ave María

 

Imagen: ecologiaverde.com

 

INSTRUCCIONES: Sigue cada uno de los pasos sin brincarte nada, dedícale el tiempo suficiente a cada uno y deja que el Dios de la vida se te revele…

 

PREPARACIÓN DEL CORAZÓN: Cierra los ojos, busca una posición cómoda, haz varias respiraciones profundas y trae a la mente alguna frase con la que te identifiques, la cual repetirás mentalmente a la par que inhalas, dicha frase puede ser: “soy paz” o “soy alegría”. Este ejercicio lo repetirás hasta que consideres que estás completamente relajado. Pídele a Dios “eso” que sólo Él puede darte y ofrécele esta jornada de oración

 

LECTURA DEL EVANGELIO

Evangelio según San Lucas 13, 22ss

En aquel tiempo, Jesús atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». El les dijo: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán»

 

EXPLICACIÓN: Jesús es un gran pedagogo, aprovecha las preguntas detonantes que le hacen para llevar a los curiosos y a quienes están a la expectativa de su contestación a la reflexión. Jamás responde directamente, sino que lo hace conforme al contexto del público oyente. En esta ocasión da un ejemplo  fuerte: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán» Jesús da ejemplos cotidianos para que se comprenda mejor el mensaje, para que cada quien lo aplique desde su propio contexto

 

MEDITACIÓN: ¿En qué cosas, situaciones o personas he perdido mis energías?, ¿Cuál será mi esfuerzo positivo ahora?, ¿Cuál es mi puerta estrecha?

 

COLOQUIO: Platico con Jesús y con María como si lo hiciera con mis grandes amigos y les platico lo que descubrí en este ejercicio de oración. Les pido consejos que me ayuden a vivir mejor mi relación con Jesús y termino mi oración dando gracias con la oración del Padre Nuestro o el Ave María

 

Imagen: Ecologiaverde.com

INSTRUCCIONES: Sigue cada uno de los pasos sin brincarte nada, dedícale el tiempo suficiente a cada uno y deja que el Dios de la vida se te revele…


1.- PREPARACIÓN DEL CORAZÓN: Cierra los ojos, busca una posición cómoda, trae a la mente una frase, la cual repetirás mentalmente, dicha frase puede ser la siguiente: “Soy paz” o “soy luz” repítela varias veces mientras realizas algunas respiraciones profundas

 

2.- LECTURA DEL EVANGELIO:

Evangelio según San Lucas 1, 46-56

En aquel tiempo, María dijo: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia para siempre. María permaneció con Isabel unos tres meses, y se volvió a su casa.

 

3.- EXPLICACIÓN: María reconoce en sí misma tanto bien recibido, en una exclamación de júbilo realiza esta proclamación, en la cual reconoce que en ella se manifiestan las profecías. Al expresar el agradecimiento profundo a Dios nos enseña que en las cosas sencillas de la vida es como Dios se revela al hombre. Los Maestros de la Ley y los Sumos Sacerdotes así como otros grupos religiosos de la época esperaban una Epifanía gloriosa, estruendosa y que reconociera a cada grupo como el mejor sobre los demás. ¡Oh sorpresa! María nos viene a mostrar que la Epifanía de Dios es en la vida cotidiana y que sólo los que son humildes de corazón lo pueden descubrir

 

4.- MEDITACIÓN: ¿Soy capaz de reconocer en mi tanto bien recibido?, ¿Cómo proclamo mi agradecimiento?, ¿Mi corazón es suficientemente sencillo para descubrir las maravillas y prodigios en mi cotidianidad?, ¿Esta revelación me lleva a la acción hacia los más pobres?

 

5.- COLOQUIO: Platico con Jesús o María como si lo hiciera con un gran confidente y les comparto lo que descubrí  en este ejercicio de oración, les pido consejos y recomendaciones para poder vivir en mi vida cotidiana la invitación que he recibido. Termino mi oración dando gracias por tanto bien recibido con la oración del Padre Nuestro o el Ave María

 

Imagen: corazoncatolico.blogspot.com

 

INSTRUCCIONES: Sigue cada uno de los pasos sin brincarte nada, dedícale el tiempo suficiente a cada uno y deja que el Dios de la vida se te revele…


1.- PREPARACIÓN DEL CORAZÓN: Antes de comenzar tu oración toma una breve pausa y relájate, si te ayuda busca una posición cómoda, realiza dos o tres respiraciones profundas y toma conciencia corporal de aquellas zonas que menos atención le pones en tu vida cotidiana de tal manera que cuando vayas a ellas les pidas que se relajen…

 

2.- LECTURA DEL EVANGELIO:

Evangelio según San Lucas 11,1-4

Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Al terminar su oración, uno de sus discípulos le dijo: “Maestro, enséñanos a orar, como Juan enseño a sus discípulos”. El les dijo cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la Tierra como en el cielo. Danos el pan que nos corresponde. Perdona nuestros pecados; porque también nosotros perdonamos a todo el que no ofende y no nos dejes caer en tentación

 

3.- EXPLICACIÓN: La oración antes de Jesús era a través de intermediarios que eran los Sacerdotes, los Profetas y en algunos casos los Reyes. Cuando los discípulos ven orar a su Maestro y ver el efecto de dicha oración en Él, pedían esa misma gracia para ellos. La oración es la comunicación directa entre Dios y su creatura. Jesús nos enseña como orar…

 

4.- MEDITACIÓN: ¿Para mí qué es la oración?, ¿qué sentido tiene la oración en mi vida?, ¿busco intermediarios que oren por mí? o ¿soy capaz de atreverme a crear una comunicación directa entre mi Creador y yo? ¿cómo es mi oración?

 

5.- COLOQUIO: Platico con Jesús o María como si lo hiciera con un gran confidente y les comparto lo que descubrí  en este ejercicio de oración, les pido consejos y recomendaciones para poder vivir en mi vida cotidiana la invitación que he recibido. Termino mi oración dando gracias por tanto bien recibido con la oración del Padre Nuestro o el Ave María

 

Imagen: http://gifsyfondospazenlatormenta.blogspot.com/

 

INSTRUCCIONES: Sigue cada uno de los pasos sin brincarte nada, dedícale el tiempo suficiente a cada uno y deja que el Dios de la vida se te revele…


1.- PREPARACIÓN DEL CORAZÓN: Antes de comenzar tu oración toma una breve pausa y relájate, toma conciencia de tu corporalidad, recorre cada parte de tu cuerpo empezando por la punta de tus cabellos hasta llegar a la punta de tus pies, siente como al recorrer tu cuerpo éste se va relajando… toma conciencia de la presencia de Dios en tu vida y ofrécele tu jornada de oración…

 

2.- LECTURA DEL EVANGELIO:

Evangelio según San Juan 10, 27-30

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen…

 

3.- EXPLICACIÓN: Jesús conocedor del entorno donde vive y de la cultura propia del pueblo utiliza ejemplos cotidianos para que las personas sencillas entiendan el mensaje. Jesús no da definiciones, ni tampoco redunda en explicaciones, presenta mediante imágenes del quehacer diario el valor evangélico y permite que la persona misma sea quien deduzca el contenido. Esta actividad no la realiza sólo como un método pedagógico sino también para que el destinatario saboree y disfrute el fruto de este ejercicio.

 

4.- MEDITACIÓN: ¿Me considero alguien con capacidad de escucha?, ¿Cómo es la voz de Dios?, ¿Escucho a Dios a través de los acontecimientos diarios?, ¿En qué momentos o circunstancias me cuesta trabajo escuchar a Dios? ¿Por qué?

 

5.- COLOQUIO: Platico con Jesús o María como si lo hiciera con un gran confidente y les comparto lo que descubrí  en este ejercicio de oración, les pido consejos y recomendaciones para poder vivir en mi vida cotidiana la invitación que he recibido. Termino mi oración dando gracias por tanto bien recibido con la oración del Padre Nuestro o el Ave María

 

Imagen: http://miprimeracomunion.org

 

INVOCACION A JESUCRISTO MODELO


Señor: meditando el modo nuestro de proceder he descubierto que el ideal de nuestro modo de proceder ignaciano es el modo de proceder tuyo. Por eso fijo mis ojos en Ti, los ojos de la fe, para contemplar tu iluminada figura tal cual aparece en el Evangelio. Yo soy uno de aquellos de quienes dice San Pedro: "a Cristo Jesús no lo han visto y sin embargo, lo aman, en El creen aunque de momento no le vean, rebosando de alegría inefable y gloriosa".


Señor, Tú mismo nos dijiste: "les he dado ejemplo para que me imiten". Quiero imitarte hasta el punto de que pueda decir a los demás: "sean imitadores míos, como yo lo he sido de Cristo". Ya que no puedo decirlo físicamente como San Juan, al menos quisiera poder proclamar con el ardor y sabiduría que me concedas, "lo que he oído, lo que he visto con mis ojos, lo que he tocado con mis manos acerca de la Palabra de Vida; pues la Vida se manifestó y yo lo he visto y doy testimonio".


Dame, sobre todo, "esa sensibilidad propia tuya" que Pablo poseía: que yo pueda sentir con tus sentimientos, los sentimientos de tu Corazón con que amabas al Padre ya los hombres y mujeres. Jamás nadie ha tenido mayor caridad que Tú, que diste la vida por tus amigos, culminando con tu muerte en cruz el total abatimiento de tu encarnación. Quiero imitarte en esa interna y suprema disposición y también en tu vida de cada día, actuando, en lo posible, como Tú procediste.


Enséñame tu modo de tratar con los discípulos, con los marginados, con los niños, con los fariseos, o con Pilatos y Herodes; también con Juan Bautista aun antes de nacer y después del Jordán. Cómo trataste con tus discípulos, sobre todo con los más íntimos: como Pedro, con Juan y también con el traidor Judas. Comunícame la delicadeza con que les trataste en el lago de Tiberíades preparándoles de comer, o cuando les lavaste los pies.


Que aprenda de Ti , como lo hizo San Ignacio, tu modo al comer y beber; cómo tomabas parte en los banquetes; cómo te portabas cuando tenías hambre y sed, cuando sentías cansancio tras las caminatas apostólicas, cuando tenías que reposar y dar tiempo al sueño.


Enséñame a ser compasivo con los que sufren; con los pobres, con los leprosos, con los ciegos, con los paralíticos; muéstrame cómo manifestabas tus emociones profundísimas hasta derramar lágrimas; o como cuando sentiste aquella mortal angustia que te hizo sudar sangre e hizo necesario el consuelo del ángel. Y, sobre todo, quiero aprender el modo como manifestaste aquel dolor máximo en la cruz, sintiéndote abandonado del Padre.


Esa es la imagen tuya que contemplo en el Evangelio; ser noble, sublime, amable, ejemplar; que tenía la perfecta armonía entre vida y doctrina; que hizo exclamar a tus enemigos "eres sincero, enseñas el camino de Dios con franqueza, no te importa de nadie, no tienes acepción de personas"; aquella manera varonil, dura contigo mismo, con privaciones y trabajos; pero para con los demás lleno de bondad y amor y deseo de servirles.


Eras duro, cierto, para quienes tenían malas intenciones: pero también es cierto que con tu amabilidad atraías a las multitudes hasta el punto en que se olvidaban de' comer: que los enfermos estaban seguros de tu piedad para con ellos: que tu conocimiento de la vida humana te permitía hablar en parábolas al alcance de los humildes y sencillos: que ibas sembrando amistad con todos, especialmente con tus amigos predilectos, como Juan, o aquella familia de Lázaro, Marta y María: que sabías llenar de serena alegría una fiesta familiar, como en Canaán.


Tu constante contacto con tu Padre en la oración, antes del alba, o mientras los demás dormían era consuelo y aliento para predicar el Reino.

Enséñame tu modo de mirar, como miraste a Pedro para llamarle o para levantarle; o como miraste agradecido a las mujeres que se decidieron a seguirte; o como miraste bondadoso a las multitudes agolpadas en torno a Ti; o con ira cuando tus ojos se fijaban en los insinceros.


Quisiera conocerte como eres: tu imagen sobre mí bastará para cambiarme. El Bautista quedó subyugado en su primer encuentro contigo; el centurión de Cafarnaum se sintió abrumado por tu bondad: y un sentimiento de estupor y maravilla invadió a quienes fueron testigos de la grandeza de tus prodigios. El mismo pasmo sobrecogió a tus discípulos; y los esbirros del Huerto cayeron atemorizados. Pilatos se sintió inseguro y su mujer se asustó. El centurión que te vio morir descubrió tu divinidad en tu muerte.


Desearía verte como Pedro, cuando sobrecogido de asombro tras la pesca milagrosa, toma conciencia de su condición de pecador en tu presencia. Querría oír tu voz en la sinagoga de Cafarnaum, o en el Monte, o cuando te dirigías a la muchedumbre "enseñando con autoridad", una autoridad que sólo del Padre te podía venir.


Haz que nosotros aprendamos de Ti en las cosas grandes y en las pequeñas, siguiendo tu ejemplo de total entrega al amor del Padre y a los hombres y mujeres, hermanos nuestros, sintiéndonos muy cerca de Ti, pues te abajaste hasta nosotros, y al mismo tiempo tan distantes de Ti, Dios infinito.


Danos esa gracia, danos esa sensibilidad tuya, que vivifique nuestra vida toda y nos enseñe -incluso en las cosas exteriores-a proceder conforme a tu espíritu.


Enséñanos tu "modo" para que sea "nuestro modo" en el día de hoy y podamos realizar el ideal de Ignacio: ser compañeros tuyos, "otros Cristos", colaboradores tuyos en la obra de la redención.


Pido a María, tu Madre Santísima, de quien naciste, con quien conviviste 33 años y que tanto contribuyó a plasmar y formar tu modo de ser y de proceder, que forme en mí yen todos los hijos de Ignacio, otros tantos Jesús como Tú.


Pedro Arrupe, S.J.

Imagen: cvxvalparaiso.wordpress.com

INSTRUCCIONES: Sigue cada uno de los pasos sin brincarte nada, dedícale el tiempo suficiente a cada uno y deja que el Dios de la vida se te revele…


1.- PREPARACIÓN DEL CORAZÓN: Dedica unos momentos a relajarte y a encontrar la serenidad interior. Presta atención a tu respiración. Sé consciente de la presencia de Dios en la parte más profunda de tu ser.


2.- LECTURA TOMADA DEL SALMO

Salmo 96, 2

“Canten al Señor, bendigan su Nombre, pregonen día tras día su victoria”


3.- EXPLICACIÓN: Cualquiera que haya estado perdido sabe cuánta alegría y alivio se siente al encontrar finalmente el camino hacia un lugar seguro. El Salmista da gloria a Dios porque podemos alcanzar la salvación. Jesús nos ha anunciado el camino hacia la salvación. Nuestros corazones deberían cantar con júbilo. Jesús, fiel al deseo de su Padre celestial, nos ofrece el ejemplo de cómo vivir. Cuando Jesús sufrió y murió, rompió las barreras del pecado y la muerte para ofrecernos la esperanza de una vida eterna. La Salvación está aquí; que nuestros corazones canten alabanzas al Señor todos los días


4.- MEDITACIÓN: ¿Qué le hace cantar a mi corazón?, ¿Qué cosas me producen una gran alegría?, ¿cómo son esos momentos?


5.- COLOQUIO: Habla con Dios o con María o ambos como si lo hicieras con un viejo amigo, coméntales qué descubriste en la oración y delante de Dios o María o ambos reconoce a qué se te invita a vivir y terminas el mini retiro dando gracias por tanto bien recibido

 

Imagen: http://apostolicosoaxaca.wordpress.com

 

INSTRUCCIONES: Sigue cada uno de los pasos sin brincarte nada, dedícale el tiempo suficiente a cada uno y deja que el Dios de la vida se te revele…


1.- Dedica unos momentos a relajarte y a encontrar la serenidad interior. Presta atención a tu respiración. Sé consciente de la presencia de Dios en la parte más profunda de tu ser.


2.- Ofrecimiento: Señor te ofrezco estos momentos de oración, que todos mis pensamientos, palabras y acciones sean para glorificarte.


3.- Mt 26, 70 “La criada viendo a Pedro otra vez comenzó a decirles a los que estaban allí: Este es uno de ellos. Pero él volvió a negarlo. Poco después los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos, porque eres galileo y tu manera de hablar es semejante a la de ellos, entonces Pedro comenzó a maldecir y lanzar improperios”

 

4.- A Pedro lo identificaron con Jesús y su grupo por sus constitutivos culturales: lengua, conducta y actitud. ¿Qué nos identifica a los mexicanos? ¿Qué es lo valioso que tenemos como mexicanos que no nos atrevemos a aceptar ante los demás? En estos momentos de violencia e incertidumbre ¿acepto que soy mexicano o lo niego como Pedro?

 

COLOQUIO: Platico con Jesús o con María y les platico lo que descubro en este momento de oración. ¿De qué estoy agradecido? ¿Cuál es la invitación que recibo? Termino mi oración dando gracias

 

Imagen tomada de: http://blogs.21rs.es/

INSTRUCCIONES: Sigue cada uno de los pasos sin brincarte nada, dedícale el tiempo suficiente a cada uno y deja que el Dios de la vida se te revele…


1.- PREPARACIÓN DEL CORAZÓN: Antes de comenzar tu oración toma una breve pausa y relájate, si te ayuda haz respiraciones profundas inhalando lentamente hasta que llenes tus pulmones, sostén la respiración el tiempo que puedas y exhala lentamente o admira el paisaje de la foto dejando que te penetre el mundo de sensaciones que ésta imagen provoca… En este momento trae a tu mente y corazón lo mucho que te ama Dios

 

2.- Evangelio de Lucas 1; 45

¡Dichosa tú que creíste! Porque se cumplirá lo que el Señor te anunció

 

3.- EXPLICACIÓN:  Qué gran ejemplo tenemos en María y su Prima Isabel, ambas tenían miedo ante lo inexplicable, sin embargo creyeron y se buscaron mutuamente para acompañarse y darse fuerza en medio de las dificultades que se avecinaban. Ambas sabían que todo era obra de Dios, pero eso no quita mérito a su valentía y se apoyaron mutuamente para dedicarse a la nueva vida que ambas estaban engendrando…

 

4.- Ante lo inexplicable de la vida ¿cuál es mi reacción? ¿Busco el apoyo en otra persona de fe?, ¿me dejo acompañar? ¿Cómo acojo la Palabra de Dios en mi vida? ¿Cuáles de las promesas de Dios se están cumpliendo ahora en mi vida?

 

5.- Habla con Dios o con María como si lo hicieras con un viejo amigo y diles que descubriste en este espacio de oración, coméntales cual es la invitación que recibiste en esta meditación y termina tu mini retiro dando gracias por tanto bien recibido.

 

 

 

Imagen tomada de fotolog.com

Fuente: Retiro de 3 minutos